sábado, 20 de febrero de 2010

RUMBO A ESTOCLOMO.

Como en la vida no hay nada perfecto siempre hay cosas que han de salir mal. 1989-1990? no lo recuerdo bien. Todo iba como la seda, trabajo en abundancia y una magnifica relación con la editorial para la que trabajaba en exclusiva: SEMIC PRESS. Tan buena que decidieron mejorarme las condiciones económicas, sin pedirlo. Hay empezaron los problemas con la representante con la que trabajaba. Mi idea de lo que podía corresponderle por la mediación y representación no coincidía con lo que ella pensaba y se creo un tremendo disenso que termino con cada uno por un lado. Después de amenazarme con dejarme sin trabajo decidí coger un avión rumbo a la editorial con dirección en Estocolmo. Ahí fue donde, después de hablar con los editores, acordamos seguir trabajando sin la mediación del representante, directamente y, la verdad, la relación paso a ser incluso más fluida, más directa, más acogedora.
Después de esa experiencia me atrevo a decir que la mediación de un representante puede ser un lastre para la relación editorial- dibujante. El tema de los representantes y estudios que conozco, los de Barcelona (España) y, otros de los que tengo referencia ,merecen un post aparte. Hablaremos un día de estos.
De esa nueva etapa y gracias a esa comunicación más rápida y fluida surgió la posibilidad de adaptar al cómic los clásicos de animación de TOM y JERRY. Me ilusionó la idea pues se habló de los episodios que para mi son los de la mejor época. Hice unas cuantas adaptaciones, no recuerdo todos los títulos(cosas de la edad). Algunas de ellas fueron: “Jerry's Cousin” "The BodyGuard" "Little Runaway" “Kitty Foiled” “The Cat and The Mermouse” “The Dog House”…
Una de las novedades que trajo ese periodo fue que las historietas que siempre habían sido de cuatro tiras pasaron a ser de tres. En mi opinión un gran acierto. En páginas de cuatro tiras el dibujo queda muy pequeño para el formato comic book y los textos ocupan demasiado espacio dentro de la composición de cada viñeta. En cambio trabajar a tres tiras facilita la composición y, al hacer las viñetas más cuadradas, facilitaba mucho la adaptación de los cortos de animación pues se trabajaba en un espacio similar al de la pantalla. Desde entonces las páginas han sido siempre a tres tiras. Esta que posteo hoy fue la primera que se hice a tres tiras y es la adaptación del corto” JERRY and the LION”. Pongo de referencia el episodio en cuestión para que podáis comparar y evaluar el trabajo que hice en ese momento. El color de la historieta es horroroso! Creo que esto del color no se podía gestionar peor por parte de la editorial.












domingo, 7 de febrero de 2010

BATMOUSE.

En el anterior post hablaba de la necesidad de que los editores den al guionista y al dibujante la confianza para arriesgar y , gracias a eso, poder realizar trabajos tan singulares como el que hoy expongo.
1992. Ha pasado mucho tiempo, lo sé, y es por eso que esta historia tiene ese componente de singularidad. Esta es una parodia de dos grandes personajes del mundo del cómic protagonizada por otros dos grandes personajes . Eso en si mismo ya es atrevido :-)
En cuanto a lo técnico, las páginas tienen una estructura y composición no habituales para un trabajo de estas características. El entintado tampoco es de lo más convencional: Manchas de negro, tramados, sombreado sobre los personajes… Todo esto y, otros detalles, como el dramatismo que aporta la lluvia en la última secuencia, hacen de este trabajo un ejercicio de libertad en un medio a menudo demasiado controlado por lo políticamente correcto y un excesivo conservadurismo.
Una vez editado este trabajo me felicitaron. Estoy casi seguro que en otra editorial no hubiese podido hacer esta historia, quiero decir que la libertad parte de la confianza y en mi caso, durante muchos años, no informaba de que es lo que iba a hacer ni en que tipo de historia estaba trabajando, la editorial recibía el trabajo terminado. Siempre agradeceré a la gente de SEMIC PRESS la posibilidad que me dieron de evolucionar hacia donde yo creía que había que hacerlo.
El único inconveniente es que jamás pude colorear mi propio trabajo, eso era una labor gestionada desde la editorial, y nunca estuve satisfecho con el resultado. Esta historia con una buena selección de colores y alguien con un mínimo de talento hubiese quedado infinitamente más bonita.